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Maestro Yin-shun: un siglo al servicio del Budadharma

por Maestro Aigo Seiga Castro
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13 de enero, 2009 - Recibe notificaciones de nuevos artículos como este aquí

Con la publicación de La Vía hacia la Budeidad por Ediciones Dharma, se da a conocer por primera vez a los lectores de habla hispana, una de las principales obras del eminente Maestro Yin-shun (1906-2005). dado que son muy escasas las referencias sobre su pensamiento en castellano, ofrecemos aquí ofrecemos aquí un breve perfil sobre su trayectoria vital y enfoque característico.

Yin-shun nació el 12 Marzo 1906, en una provincia cercana a Shanghai. Su salud era tan débil, que poco después de su nacimiento sufrió una grave enfermedad que le situó al borde de la muerte. La época de su infancia estuvo marcada por la transición entre el colapso de la última dinastía manchú y la turbulenta emergencia de la república de China (1911). Desde temprana edad experimentó una intensa sed de conocimiento: leyó los clásicos confucianos, textos taoístas, e incluso, la Biblia. Su insaciable deseo de saber iba parejo a una intensa búsqueda espiritual. También estudió medicina, pero nada de lo que recibió le dio la respuesta que buscaba.

Un día, mientras leía algo para pasar el rato, la palabra “Buda-Darma” atrajo poderosamente su atención. A partir de entonces, leyó ávidamente numerosos Sutras y tratados. Por fín había hallado lo que buscaba. El 11 de Octubre de 1930 recibió la ordenación monástica con el nombre de “Yin-shun”. Sin embargo, el joven novicio percibió bien pronto el gran abismo que separaba las enseñanzas de los Sutras y la práctica contemporánea del budismo chino. Dedicada exclusivamente a la ejecución de rituales fúnebres y la recitación irreflexiva de los textos, la Sanga china había caído en una profunda degradación. No era de extrañar pues que la sociedad lanzase duras críticas a la comunidad monástica, tildándola de ente “inútil” que dilapidaba los bienes del país. Dos fueron los factores que acuciaron una respuesta alternativa por parte de Yin-shun: la congruencia entre el estudio riguroso de Sutras y tratados y su práctica eficaz en la realidad cotidiana, y el viraje de un budismo centrado en los difuntos, a otro centrado en la vida humana. A este respecto, la lectura de una frase del Ekottara-agama Sutra propició en Yin-shun un poderoso insight cuyas implicaciones sirvieron de base a su labor posterior: “Todos los Budas alcanzan la Budeidad en el mundo humano y no en los planos celestiales”.

Su deseo de cambio coincidió con el que pronto se convertiría en su maestro: Tai Xu (1889-1947). Al igual que Yin-shun, Tai Xu detectó los mismos males que aquejaban a la Sanga china: ritualismo, superstición y olvido del mensaje original del Buda. Las reformas propuestas por Tai Xu, que giraban en torno a nociones clave como un “budismo para la vida humana” (rensheng fojiao) que deseaba implantar en una “Tierra Pura sobre la tierra” (renjian jinto), fueron acogidas favorablemente por Yin-shun, si bien recibieron también un tratamiento crítico. Tras superar con eminencia los cursos establecidos en la nueva academia de estudios budistas fundada por su maestro, Yin-shun se dedicó al estudio riguroso del budismo indio, pues consideraba que en la clarificación de su sentido originario radicaba la respuesta que podría resolver la contradicción entre el mensaje auténtico del Buda y la práctica degenerada imperante en su entorno. Fruto de esta perseverante investigación fueron sus numerosas obras dedicadas al análisis del budismo primitivo, los sistemas del Abhidharma, los origenes del Mahayana, las doctrinas de la vaciedad, la conciencia y la naturaleza de Buda, así como la historia del budismo en la India, la historia de la escuela Chan, y un largo etcétera. Respecto a La Vía hacia la Budeidad, constituye la síntesis de varias décadas de minucioso estudio en las áreas mencionadas. Desde su publicación inicial en los años 50 hasta la actualidad, sigue siendo una obra de referencia obligada en el mundo budista chino, sirviendo como libro de texto en numerosas instituciones académicas monásticas y seglares de Taiwan.

Ahora bien, ante una producción textual tan abundante, alguien podría considerar a Yin-shun como un mero “erudito” o “budólogo”. Nada más lejos de la realidad. El estudio detallado del Darma constituyó para él su práctica del Darma. Jamás trató los textos como piezas de “literatura budista”, sino como receptáculos de la palabra viva del Buda. Su acto de amor por el Darma se reflejaba en la prodigiosa memoria que cultivó. El Dr.Wing Yeung, traductor de la obra al inglés, me comentó que, además de haber leído detenidamente tres veces todo el Canon budista chino, Yin-shun podía detectar la página, capítulo y sección exactos de cada pasaje de los Sutras y tratados sobre cualquier tema solicitado. Sumergirse en el océano de los Sutras fue su modo de abandonar el ego. Yin-shun encarnó, en palabras del Dr. Whalen Lai, un ideal de monje-sabio eminente que no se veía desde hacía tres siglos en China. La asimilación tan plena de los Sutras realizada por Yin-shun es equiparable a la llevada a cabo por los grandes Panditas budistas de la India y Tíbet.

De modo natural, la derivación práctica de esta ingente labor intelectual dio lugar a que Yin-shun formulase el “Budadarma para el mundo humano” (renjian fojiao). En síntesis, dicho enfoque invita a: “Comenzar el viaje espiritual como ser humano, aspirar a seguir la Vía del Bodisatva, y finalmente, convertirse en Buda mediante el perfeccionamiento de las prácticas del Bodisatva”. En este sentido, Yin-shun enfatizó la centralidad de conservar la forma humana vida tras vida, gracias a una rigurosa práctica ética y el contacto permanente con los Tres Tesoros. Por tanto, los fundamentos teóricos del renjian fojiao se anclan en tres puntos: (1) equilibrio entre Darma y Vinaya; (2) unidad entre Surgimiento Dependiente y vaciedad; (3) no-dualidad entre autobeneficio y beneficio para otros. Su método subraya la “práctica normal” del Bodisatva: generación de la bodichita, práctica ética de los diez actos saludables, cultivo de la gran compasión, práctica de las seis paramitas y la clarificación de la Recta Visión según el Sendero Medio. En otros términos, el renjian fojiao implica un retorno a la concepción original del Bodisatva, comprometido con el devenir del mundo humano para transformarlo en la Tierra Pura del Buda.

La proyección del renjian fojiao sobre la sociedad contemporánea china fue recibida favorablemente. Prueba de ello fue el galardón de las “Nubes Auspiciosas” que el gobierno taiwanés otorgó a Yin-shun, como reconocimiento por sus largas décadas de “contribución a la sociedad budista y seglar china”. A nivel académico, su obra estimuló el estudio crítico del budismo en una nueva generación china de estudiosos, que incluso, actualmente comienza a ser acogida por autores occidentales (S. Travagnin, S. Hurley y M. Bingenheimer). Asimismo, la perspectiva de “budismo comprometido” característica del renjian fojiao, hizo que las monjas Zhaohui (1957) y Zhengyan (1937), ésta última única discípula directa de Yin-shun, se dedicasen a la concretización de su mensaje mediante numerosos proyectos de mejoramiento social en todo el mundo. Por último, la influencia del renjian fojiao impregna las principales escuelas budistas de Taiwan, pudiendo afirmarse que es la forma de Darma predomiante en la China insular. La Fundación Yin-shun se encarga de manter vivo el legado del Maestro, promoviendo numerosas actividades e instituciones de Oriente y Occidente. Una de ellas, el monasterio Bodhi (EEUU), dirigido por Bhikkhu Bodhi y el monje Jen-chun, evidencia que la práctica del Bodisatva trasciende las denominaciones unilaterales de “Hinayana” y “Mahayana”.

Antes de su fallecimiento, el Maestro formuló un Voto: “Que renazca en este mundo humano de sufrimiento y dificultades vida tras vida, dedicándome a enaltecer la voz de la perfecta Iluminación para toda la humanidad”. Sin duda, la constante dedicación de Yin-shun hacia el Darma del Buda estableció tal cúmulo de causas y condiciones favorables, que indefectiblemente, su Voto continuará haciéndose realidad para beneficio de todos los seres.

SOBRE EL AUTOR

Aigo Seiga Castro es Maestro Zen certificado por la escuela budista Zen Soto (Japón). Máster en estudios budistas (con distinción) por la Universidad de Sunderland (Reino Unido). Profesor de budismo en la Cátedra de las Tres Religiones (Universidad de Valencia).

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