¿Te interesa este artículo? Recibe más contenidos como este cada semana, haz click aquí descargar pdf

Comentario sobre la superioridad de la teoría de los tres nacimientos de causa y efecto

por Venerable Maestro Yin-shun
compartir twittear descargar
30 de octubre, 2007 - Recibe notificaciones de nuevos artículos como este aquí

En la edad moderna actual, vivimos bajo el temor de la destrucción masiva. El terrorismo y otras amenazas se experimentan por doquier y el estrés incide en nuestra libertad. ¿Cuál es la razón de que el mundo haya llegado a tal estado de deterioro? Según el Budadharma, la respuesta estriba en el hecho de que, nosotros los seres humanos, hemos perdido el sentido que orienta el propósito de nuestras vidas. Negamos nuestra dignidad y llevamos una vida basada en emociones ilusorias y vanas. Oscilamos entre el deseo apasionado por la riqueza o una exasperante sed de venganza. Por ello, nuestras vidas se han convertido en malevolencia o corrupción. Los deseos materialistas, la envidia y el odio que sentimos unos hacia otros, impulsa este mundo hacia el sombrío borde de la muerte.

Según mi punto de vista, “la mayoría de nosotros ha perdido el sentido que orienta el propósito de nuestras vidas y negamos nuestra dignidad real”. ¿Qué significa esta afirmación? Me gustaría ofrecer una explicación sencilla. En general, nosotros los seres humanos contemplamos la vida según tres perspectivas bien distintas. Se pueden clasificar como las teorías basadas en uno, dos o tres nacimientos.

1. La teoría de un nacimiento
En la actualidad, la teoría de un nacimiento del materialismo ha calado hondo en el corazón de los humanos. Algunos, han centrado su visión sobre el reino de lo sustancial y consideran el mundo material como la única realidad.

Dichos individuos, influenciados por el materialismo, perciben la vida como un mero asunto superficial y carente de trascendencia. El nacimiento no es más que el resultado de la unión de los progenitores y el desarrollo físico que se deriva de ello. La muerte no es más que la descomposición del cuerpo, que pone punto final a un proceso orgánico que termina por desaparecer sin dejar rastro. Todas las formas de vida que habitan el cosmos son meramente eso. Los materialistas sólo reconocen el presente, por tanto, rechazan todo lo que precede al nacimiento y niegan cualquier cosa que pueda quedar tras la muerte. Su perspectiva afirma que la vida finaliza con la muerte y en sentido último, no se dirige hacia ninguna parte. Esto conlleva a una vanalidad extrema y una desesperación sin límite.

Según la teoría de un nacimiento, la vida es muy penosa. Así pues, en realidad, ¿a qué aspiramos? Si es para nosotros, ¿cuánto podríamos acumular? Nos sentiríamos perdidos y sin esperanza ante una vida insignificante que terminase con la muerte. Si es para nuestra familia, país o el mundo, en verdad, ¿qué clase de relación podríamos establecer con ellos? Como resultado de la teoría de un nacimiento, nuestro pensamiento queda restringido únicamente al auto-beneficio centrado en el presente. Por tanto, nos volvemos egoístas. De ahí que, cuanto más conocimiento acumulamos, nos volvemos más engañosos. Nos convertimos en seres hábiles de lenguaje persuasivo dispuestos a realizar toda clase de actos perjudiciales.

Los pertenecientes a la vieja generación se esfuerzan por satisfacer su sed de deseos personales. Los de la generación más reciente, dotados con una exuberante imaginación y el vigor de la juventud, caen en las tentaciones y se dirigen en pos de sus metas sin pararse a considerar la rectitud de los medios utilizados. La perversa canalización de sus energías termina por hacer de este mundo un lugar cruel y despiadado.

La idea de que todo termina con la muerte oscurece trágicamente el valor real de nosotros mismos. En esto consiste la teoría de un nacimiento o la concepción de la vida sostenida por los materialistas. La sociedad actual se halla infectada con esta plaga, instigando el mundo hacia la locura. Algunos creen que se oponen al materialismo o el comunismo, pero no se dan cuenta de que sus propias convicciones sobre la vida son idénticas a las de los materialistas. Asimismo, se adhieren a la teoría de un nacimiento e inconscientemente, sucumben a la noción fatal de que todo termina con la muerte.

2. La teoría de los dos nacimientos
La teoría de los dos nacimientos es el punto de vista genérico sostenido por los politeístas y monoteístas. Creen que aún habrá un futuro tras la muerte. La tradición china cree que cuando los seres mueren, se convierten en espíritus. Aquellos que hayan sido virtuosos y acumulado méritos ascenderán a los reinos celestiales, mientras que los malhechores y los fallecidos sin descendencia se convertiran en espectros errantes.

A partir de las dinastías Song y Ming arraigó fuertemente una ideología secularista, hasta tal punto, que en la actualidad, la práctica totalidad de los intelectuales cree en la teoría superficial de un nacimiento. Respecto a la teoría de los dos nacimientos, al margen de que uno sea supersticioso o no, se ha consolidado y ha estimulado las mentes de los humanos, tanto del pasado como del presente. Ofrece un futuro brillante y esperanzador, otorgando fortaleza para soportar y superar las dificultades actuales. Además, dicha concepción de la vida ejerce una influencia extraordinariamente positiva, conducente al mejoramiento personal y ético.

Sin embargo, la teoría teísta de los dos nacimientos se halla en un creciente declive en la actualidad. Esto se debe a que postula un alma independiente que existe antes del nacimiento y continuará existiendo tras la muerte. En términos simples, sería como entrar en una habitación por una puerta y salir por otra. Dicha explicación de un alma o ego entendido como un objeto, que está separado del cuerpo y la mente, es difícil de aceptar por la mentalidad moderna. Lo mismo ocurre con el monoteísmo occidental, que sólo trata el presente y el futuro, limitando el estado postmortem a la caída en el infierno o el ascenso al reino de los cielos. Dicha teoría tampoco suministra una explicación satisfactoria sobre el origen de la vida.

Se afirma que Dios creó la vida y por su voluntad situó a los humanos en este mundo. No obstante, miles de seres humanos nacen en este mundo a cada hora de cada día, pero en realidad, ¿cuántos de ellos están destinados a ascender al reino de los cielos? Esto contradice claramente su amor y benevolencia. Si Dios es omnisciente, deberá conocer que un gran número de ellos caerá en el infierno. Se podría objetar que: “Dios otorga a la humanidad el libre albedrío, pero desea que la humanidad le obedezca con dicho libre albedrío”. Pero los seres humanos son ignorantes. Los humanos son como niños. ¿Acaso no sería cruel enviar a masas de niños ignorantes hacia el peligro, con la esperanza de que uno o dos de ellos lo superase? Se trata de una situación realmente cruel; ¿en eso consiste la voluntad de Dios?

De modo similar, existen líderes que animan a los jóvenes a que se alisten para la guerra, alabándoles y elogiándoles por ello; ¿puede esto considerarse amor y benevolencia? Si Dios existe, y si Dios sabe exactamente que miles de millones de seres han caído en la desgracia y, a pesar de todo, continúa con su creación, ¡se debe tratar de un ser demente o despiadado! Por consiguiente, son cada vez más numerosos los seres humanos que no creen en la teoría de los dos nacimientos. Sus mentes se hallan en un vacío estéril y sin apoyo espiritual, predispuestos a caer en el reino de Mara de la teoría de un nacimiento y el materialismo. Se trata de una causa importante que contribuye a la degradación de la civilización mundial en el presente siglo.

3. La teoría de los tres nacimientos
La teoría de los tres nacimientos es la especialidad de las religiones de la India. Y entre las religiones indias, la enseñanza del Buda ofrece la exposición más completa de dicha teoría. Los seres humanos y todos los demás seres vivos existen continuamente a través de vidas ilimitadas. No han sido creados por Dios ni tampoco han sido fruto del azar; la muerte no implica el final de todo. Dicho proceso se describe como una corriente que produce olas; nacimiento y muerte reflejan el surgimiento y cesación de cierto periodo o actividad.

De acuerdo a la teoría de los tres nacimientos, no existe un Dios dispensador de premios o castigos. Por el contrario, la vida es contemplada como el resultado natural de nuestros actos. Esto afirma el propósito real de la vida. Si nuestros pensamientos y conducta en vidas pasadas tendió a beneficiarnos a nosotros mismos y a otros, es decir, si vivimos basándonos en la virtud en vez de en lo perjudicial, entonces podremos disfrutar los frutos saludables de aquellas vidas como fortuna y felicidad en la vida presente. Por otro lado, si no nos hemos esforzado en conducir esta vida de forma saludable, en ese caso, nos acontecerá fácilmente la desgracia y la oscuridad tras la muerte.

Una convicción firme en las teorías de causa y efecto y de los tres nacimientos nos ayudará a aceptar nuestra situación actual como el reflejo del pasado. De este modo, no habrá lugar para lanzar quejas contra el cielo ni criticar a los demás. Las teorías de causa y efecto y de los tres nacimientos nos impulsan a esforzarnos con diligencia, sin caer nunca en la pereza o la indolencia. Nos permiten hallarnos en paz en nuestra vida presente, al tiempo que nos esforzamos por el mejoramiento del futuro. Aquí radica la suprema excelencia de esta teoría. Asimismo, al reconocer la continuidad ilimitada de las existencias, contemplamos que sufrimiento y gozo son en realidad los efectos en curso de nuestros actos saludables y perjudiciales.

Ahora bien, la fuerza causal de los actos saludables y perjudiciales no es ilimitada. Según esto, sufrimiento y gozo no pueden ser eternos. Dolor y placer no son más que fases pasajeras en el viaje de nuestras vidas. Sin importar la situación desdichada con la que nos encontremos, incluso si cayésemos en el infierno, no hay motivo para el desanimo. Esto se debe a que, una vez agotada la fuerza del acto perjudicial, el ser que se halla en el infierno será libre debido al acabamiento de lo negativo. Y a la inversa, cualquier situación de fortuna y felicidad que uno disfrute, incluso si se hallase en un reino celestial, no debería ser motivo de auto-complacencia, ya que una vez que las fuerzas saludables se agoten se descenderá. Por consiguiente, un verdadero seguidor de la teoría de los tres nacimientos se halla siempre pletórico de esperanza y se esfuerza diligentemente con el propósito de progresar.

A partir de la noción de que recibimos las recompensas de nuestros propios actos, también se deriva que “colectivamente, recibimos las recompensas de nuestros actos colectivos”. A lo largo de la historia, el auge y declive de linajes familiares y países siempre actúa en conformidad con la ley de causa y efecto.

Los defectos de la teoría de los dos nacimientos son superados completamente por la teoría de los tres nacimientos. Por tanto, el único modo de evitar las calamidades del materialismo y de la teoría de un nacimiento estriba en tener una profunda fe en el principio de causa y efecto que sustenta la teoría de los tres nacimientos.

A Commentary on the Superiority of the Three Births Theory of Cause and Effect’, extraído de “Selected Translations of Miao Yun Part I (Revised Edition)”, Ven. Mº Yin-shun, Hwa Tsang Monastery, Homebush, Australia, 2003, pp. 167-179. Reproducido con permiso. Traducción al castellano del Ven. Seiga Aigo Castro.

tripitaka

Profundiza en tu práctica
ENSEÑANZAS - VÍDEOS - ARTÍCULOS - RETIROS

Últimas Publicaciones

Centro Zen Abhirati
Tierra del Buda
Blog del Centro Zen Abhirati
Copyright © 2017 Tradición Budadharma Zen Soto