Ordenado monje desde la infancia, fue oficial del ejercito en los frentes de Manchuria y Nueva Guinea. En 1945 fue nombrado abad de Zuiôji y poco después, a instancias de Hashimoto Ekô Roshi, construyó una Sala para monjes (sodô), convirtiéndo así Zuiôji en el único monasterio japonés que todavía sigue fielmente las reglas establecidas por Dôgen Zenji.


Narazaki Ikko Daisho

En 1973 fue asignado abad de Shôgoji y desde 1977 permaneció tres años como Director de formación monástica (godô roshi) en Eiheiji, uno de los dos monasterios fundacionales (dai honzan) de la escuela Zen Soto. En 1993 fue nombrado vice-abad de Eiheiji. A principios de los 90 promovió la construcción de un sodô en Shôgoji y a partir de 1993, instauró el Retiro Internacional de Verano que continúa celebrándose hasta el presente.


Narazaki Ikko Roshi recibió enseñanzas de los tres maestros Zen Soto más relevantes del siglo XX: Hashimoto Ekô Roshi, especializado en todos los aspectos de la práctica monástica tradicional; Kishizawa Ian Roshi, quién enfatizaba la práctica devocional de las prostraciones y el estudio detallado de los Sutras, y finalmente, Sawaki Kodo Roshi, centrado en la práctica de zazen y la devoción al hábito monástico (o-kesa). La enseñanza central y el ejemplo viviente que Narazaki Ikko Roshi mostró es encarnar las 24 horas de cada día el Budadharma desde el Samadhi del Gozo recibido por uno mismo (Jijuyu zanmai). Otro aspecto esencial de su enseñanza radica en la profunda veneración al Linaje de Budas y Ancestros, concretizada en las figuras del Maestro Raíz (Hon shi) y de los Maestros de Enseñanza (Sangaku shi).