Reconociendo que el Zen “muestra el principio último de todas las escuelas y es la capital del país denominado Budadharma” (Kozen gokoku ron III), la Tradición Budadharma Zen Soto (TBZS), que incluye en su Linaje de Transmisión el Vehículo de los Arhats (Sravaka-yana), el Vehículo de los Bodhisattvas (Maha-yana) y el Vehículo de la Mente del Buda (Budacitta-yana), se vincula a los principios comunes aceptados por todos los Vehículos del Budadharma.
1. Aceptamos al Buda Sakyamuni como el Maestro Original que nos transmitió el Dharma en el presente ciclo cósmico.
2. Tomamos refugio en los Tres Tesoros: el Buda, nuestro Maestro; el Dharma, Su Enseñanza; y la Sangha, Su Comunidad de los Nobles discípulos, monásticos y seglares.
3. No aceptamos la creencia de que este mundo haya sido creado y esté gobernado por la voluntad de ningún Dios.
4. En congruencia con el ejemplo del Buda, nuestro Maestro Original, que es la encarnación de la Gran Compasión (maha-karuna) y la Gran Sabiduría (maha-prajña), consideramos que el propósito de la vida es desarrollar la compasión hacia todos los seres vivos sin discriminación y trabajar para su bienestar, felicidad y paz, así como desarrollar la sabiduría que les conduzca a la realización de la Verdad Última.
5. Aceptamos las Cuatro Nobles Verdades enseñadas por el Buda, que son: sufrimiento (dukha), el hecho de que nuestra existencia en este mundo es inestable, impermanente, imperfecta, insatisfactoria, llena de conflicto; originación (samudaya), el hecho de que esta situación se debe a nuestro apego al yo y lo mío, basado en la idea falsa del sí mismo y la acumulación de contaminaciones mentales basadas en dicha idea; cesación (nirodha), el hecho de que hay posibilidad de una liberación definitiva de esta situación mediante el abandono completo del yo, lo mío y las contaminaciones; y sendero (marga), el hecho de que esta liberación puede realizarse mediante el Sendero Medio que es óctuple, conducente a la perfección de la conducta ética (sila), disciplina mental (samadhi) y sabiduría (prajña), integrado por estos factores:
6. Aceptamos la ley universal de causa y efecto enseñada en el Surgimiento Dependiente (pratityasamutpada), por lo tanto, aceptamos que todo es condicionado, interdependiente e interrelacionado, que nada en este universo es absoluto, permanente y eterno.
7. Comprendemos, según la enseñanza del Buda, que todas las formaciones condicionadas (samskaras) son impermanentes (anitya), imperfectas e insatisfactorias (dukha) y que todos los factores condicionados e incondicionados (dharmas) no son un sí mismo (anatman).
8. Aceptamos los Treinta y Siete Factores conducentes a la Iluminación (bodhipaksikadharma) como diferentes aspectos del Sendero enseñado por el Buda para realizar la Iluminación. Son:
9. Hay tres vías para alcanzar la Iluminación (bodhi), según sea la habilidad y capacidad de cada individuo: como Auditor (Sravaka), como Buda Individual (Pratyekabuda) y como Buda Perfecto y Completo (Samyaksambuda). Aceptamos como el más elevado, noble y heróico, el seguimiento de la carrera del Bodhisattva para convertirse en Buda Perfecto y Completo con el fin de liberar a otros. Ahora bien, estos tres estados se hallan en el mismo Sendero, no en senderos distintos. De hecho, el Samdhinirmocana Sutra, un importante y conocido Sutra Maha-yana, afirma clara y enfáticamente que, aquellos que siguen el Vehículo de los Auditores (Sravaka-yana), o el Vehículo de los Budas Individuales (Pratyekabuda-yana) o el de los Tathagatas (Maha-yana), alcanzan el Nirvana supremo por el mismo Sendero, y que para todos ellos sólo hay un Sendero de Purificación (visuddhi-marga) y sólo una Purificación (visuddhi), no una segunda; por tanto, no son diferentes senderos ni diferentes purificaciones. Asimismo, el Vehículo de los Auditores (Sravaka-yana) y el Gran Vehículo (Maha-yana) constituyen un Único Vehículo (Eka-yana) y no vehículos distintos ni diferentes.
10. Admitimos que en los diversos países existen diferencias culturales respecto a los modos de vida de los monjes/as del Buda, creencias y prácticas populares influenciadas por el Dharma, rituales, ceremonias, costumbres y hábitos. Sin embargo, estas formas y expresiones externas no deben confundirse con las enseñanzas esenciales del Buda, que por su propia naturaleza real y universal, trascienden las limitaciones culturales de toda índole.
Desde una perspectiva específica y en correspondencia con los puntos anteriores, los principios distintivos de la TBZS se sintetizan en cinco fundamentos:
![]() | 1. Fe/Veneración Una creencia muy extendida pretende desvincular la tradición Zen de su fundamento transmundano, presentándola como un sendero apto para escépticos en asuntos espirituales. Sin embargo, todas las enseñanzas coinciden en señalar a la fe/veneración en los Tres Tesoros (Buda, Dharma, Sangha) como la principal puerta de entrada al Budadharma. La fe/veneración puede adoptar múltiples formas y adquirir diversos grados de profudidad, pero en cualquier caso, todas serán expresiones de lo que Dôgen Zenji denominó como la comunicación empática (kanno doko) que se establece entre los Budas-Ancestros y cada practicante. Fiel a dicha orientación, la TBZS contempla la fe/veneración como el fundamento de la práctica-estudio del Budadharma y la condición indispensable para su desarrollo: “Para aquel que practica el Sendero del Buda, lo primero que necesita es tener fe en el. Tener fe en el Sendero del Buda es tener fe en el hecho de que uno se halla en el seno del Sendero desde el origen, que uno es libre de ilusiones, percepciones falsas y perversiones; uno tiene fe en el hecho de que aumento y disminución no existen, así como tampoco existe el error. Aquel que haya producido una fe así, que haya comprendido cabalmente este Sendero y lo practique de acuerdo a ella, posee el fundamento para el estudio del Sendero” (Gakudoyojin-shu, IX). |
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En este sentido, la TBZS subraya como igualmente importantes la práctica integrada de postraciones, recitación de Sutras/Dharanis/Mantras, za zen, la realización de diversas responsabilidades características del Budadharma Zen, y especialmente, la expresión de dichas prácticas en una relación eficaz y compasiva con los seres y el mundo: “La experiencia íntima de encontrarse con el Buda es realizar tres postraciones, unir las manos e inclinarse, un rostro que sonríe, una mano que emite un chasquido de dedos, unas piernas cruzadas sentadas sobre un cojín” (Shobogenzo Kenbutsu). |
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